Hace un año, cuando empezaba el confinamiento por COVID19 en México, asistí a un taller de agricultura (todavía había actividades al aire libre). Recuerdo que fue muchísima información. Incluía desde cómo se prepara el sustrato, que es la composición que se utiliza para germinar las semillas, cómo estimularlas y sembrarlas para que crezcan y una vez que crecen, cómo cosechar las hortalizas.

Lo que te quiero compartir hoy es mi experiencia al poner en práctica lo que aprendí aquel día.

Compré mis lápices germinables Mija, conseguí 2 cartones de huevo, imprimí y forré con Diurex las etiquetas con los nombres de las semillas, en un vivero compramos sustrato entre mi hermana y yo (lo venden por costal y súper barato) y esto fue lo que sucedió.

En lugar de sembrar las cápsulas del lápiz completo, decidí abrirlas para tener varias oportunidades, así compartí las semillas con mi hermana y algunos amigos.

Paso 1. Preparar el sustrato.

Como lo venden en el vivero está seco y lo que hay que hacer es controlar el nivel de humedad para que quede suficientemente húmedo para que al comprimir la tierra caiga una gota, pero no tanto como para que salga más. Así, incorporando tierra y agua, si de pronto hay demasiada agua, hay que añadir más sustrato para equilibrar.

Paso 2. Sembrar

En los cartones de huevo, puse un montoncito de tierra y coloqué la semilla presionando muy ligeramente y encima puse más tierra, junto con su etiqueta para saber de qué semilla se trataba (yo sembré alrededor de 15).

Una vez que terminé, metí las charolas debajo de un mueble, pues la instrucción fue mantenerlas en la oscuridad (me parece que es para que ellas busquen la luz y eso las “obliga” a crecer).

Paso 3. Germinación.

A partir de que las sembré, estuve alrededor de 3 semanas revisando cada tercer día su nivel de humedad y regando. De pronto, salió la primera. La acelga. En mi caso, no tenía claridad en este paso, así que tardé días en actuar.

Lo que hay que hacer una vez que emerge la plántula, es sacarla a la luz del sol. Yo corté con un cuchillo el cartón para ir separando las que fueron saliendo.

Paso 4. Trasplantar.

Lo siguiente es elegir el que será su hogar y sembrar la plántula. Yo elegí el cartón de huevo, porque es fácil que éste se degrade con la humedad y así no tendré que sacar de su actual hogar a la “planta bebé”, para que se adapte a la nueva maseta, sino que simplemente la siembro y crecerá.

Es importante anotar que se supone que la plántula tarda en emerger alrededor de 1 semana, sin embargo, mi experiencia fue que tardaron casi 3 semanas, así que yo recomendaría tener paciencia y seguir regando.

Confieso que al principio hice desidia y me tardé semanas en sembrarlas, porque me parecía que sería una tarea absorbente y que tal vez no tendría mucho tiempo para darle seguimiento. Felizmente he descubierto que de hecho no es tiempo lo que nos “quita”, sino apatía y pereza, pues encuentro que es muy estimulante. Como lo dicen los agrónomos de mi taller, es toda una terapia ocupacional. Considero que nos conecta con la naturaleza, nos sensibiliza a la vida, nos involucra con nuestro proceso de alimentación, o al menos esa va siendo mi experiencia.

Ojalá que tu experiencia sea tan gratificante como la mía. Me encantaría leerte en los comentarios.